¿Los políticos lloran?

Argentina / Elecciones 2023

Hoy 13 de agosto de 2023 hay elecciones nacionales, las P.A.S.O. Todos los candidatos discursearon con soluciones y propuestas, algunas serias, otras demagógicas, todas exentas de autocrítica.

Argentina dejó de ser un país próspero, la pobreza es moneda corriente y el trabajo no es eje de ninguna propuesta política. Aún si lo fuera, los políticos están insertos en un sistema corrupto que los absorbe y destroza cualquier buena intención. La gente se conforma con que roben, pero que hagan algo. Como en los 90´.

Pero hay otra gente, como la que voy a contar ahora, que es distinta. Hace una semana entró a la panadería una señora, aproximadamente 55 años, primera vez que la veía. No tenía aspecto de estar vestida como alguien en situación de calle. Le dije buen día, qué anda buscando. Su respuesta, mirando hacia abajo, fue inentendible. La señora miraba hacia abajo pero pude verle los ojos rojos, inyectados con lágrimas y quién sabe qué sentimiento. Esa situación la viví varias veces durante la pandemia. Gente que repentinamente se quedaba sin trabajo y tenía que salir a pedir comida, desesperada, pero sobre todo llenos de vergüenza.

Sé perfectamente que eso no es motivo de vergüenza, querer trabajar y no tener trabajo, querer comer y no tener dinero para comprar comida. Pero también sé que si a mí me ocurriera lo mismo también me daría mucha vergüenza.

Le dije “señora, no le entendí”. Todo ocurrió en diez segundos, no me di cuenta que le hacía repetir algo que la avergonzaba. Tengo décadas en atención al cliente y puedo reconocer ese tipo de situaciones. Pero suele ocurrir que juzgamos por la vestimenta a algunas personas que entran al negocio y parece que vienen a pedir facturas oreadas y resulta que no, que tienen dinero y quieren comprar. La confusión es muy incómoda, por eso siempre es necesario preguntarle al cliente qué desea.

La señora me dijo “¿tiene algo para comer?”. Le dije por supuesto señora, y le di mercadería. No dijo gracias, estoy seguro que era educada, pero no le salió nada más, no pudo. Agarró lo que le di, se dio vuelta y se fue. Me sentí apenado por ella, movilizado. Y eso que yo continué trabajando calentito, con la seguridad de mis ganancias, con mi mate calentito, mi heladera con comida, con mis compañeros de trabajo que me escuchan. No quiero ni pensar lo que siente la gente que no tiene para llevar comida a sus hijos, no imagino cómo se siente tener hambre y no tener comida.

Sé que me daría vergüenza como a ella, pero también muchísima bronca escuchar promesas falsas, ver fotos armadas de todo el circo de la politiquería tomando mate con gente humilde, mirando a los ojos a los abuelos, ganando lugar con solo prometer, para después gozar de sueldos suculentos, de maniobras turbias siempre impunes, de autazos y casas y contactos y lujos e impunidad. Y jamás se les cae una lágrima por nadie, porque ya está, ellos ya no necesitan trabajar para alimentar a su familia.

¿Los políticos lloran?

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3 comentarios

  1. una gran verdad, triste y real.

  2. Muy lindas tus reflexiones…me gustan … Entre por chusma nomás y la verdad que me han gustado mucho …suele pasar en el trajin de los días que nos gana la pereza y lo que alguna vez quisimos que sea una costumbre y hacerlo cotidiano se termina difuminando, no le aflojes es muy bueno lo que hace.

    1. Hola. Muchas gracias por el comentario. Abrzo y buen año.

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